13 Oct

3 VENTAJAS DE COMENZAR CONTANDO UNA HISTORIA PERSONAL EN TUS PRESENTACIONES EN PÚBLICO

Existen diferentes técnicas para empezar una presentación en público. Contar una historia personal está entre mis tres favoritas, por los impactos positivos que genera en tu audiencia.

Las historias no tienen por qué ser divertidas. Pero sí que los tres factores claves que deben tener son: estructurada, entretenida y relevante con la temática que estamos tratando.

Cuando hablas en público, los nervios, por muy experto que seas, se disparan en los minutos iniciales de tu presentación. Por ello es ideal empezar con una historia que conozcas bien. De esta manera es muy difícil que se te olvide algo. Es fácil de recordar. Y hará que te vayas sintiendo poco a poco más seguro y relajado. Generará confianza en ti y en tu audiencia.

A medida que vas hablando tu flujo sanguíneo y adrenalínico empieza a fluir con lo que tu capacitación corporal, mental y energética comienza a adaptarse a las necesidades propias del momento.

Contar una historia personal sencilla y con mensaje tiene todo el interés humano. Seguro que tienes algo que contar que le interese a quien te escucha.

Posiblemente iniciar una presentación con una historia personal es una forma muy efectiva, ya que te hace presentarte como muy humano, huyendo de la típica imagen del expertísimo. Utilizar una historia personal autobiográfica se caracteriza por ser personal e intransferible como una huella dactilar con sus crestas, bifurcaciones, puentes, puntos …

Tú eres el protagonista, desnudando todas aquellas situaciones que has logrado superar en tu vida. Mostrarás tu lado más humano. Buscas compartir esa vivencia que la vida te enseñó.

Las historias personales te presentan al mundo. Presentan quién eres. Presentan cómo eres. Presentan lo que tienes qué decir. Y tu audiencia enseguida sintonizará contigo como si te conocieran desde siempre, generando una identificación con sus problemas, que hará que sientan lo que tú sentiste.

Esto hará también que las posibles barreras iniciales que por parte de tu público pudieran existir, vayan diluyéndose. En su día un cliente me dijo antes de empezar una Mentoría Individual: “quiero comprobar si eres tan bueno como dicen”. Evidentemente tienes que ganarte la confianza de tu audiencia, y las historias personales autobiográficas te ayudan a ello de una forma muy eficaz.

Captar la atención de tu público tiene sus dificultades, ya que tu audiencia está compuesta de una multitud de formas de escuchar, pensar, sentir, ver, … En el primer minuto de tu presentación tienes los 5 primeros segundos para que tu audiencia se haga una imagen de ti. Desde que entras en el escenario ya están realizando esa tarea consciente e inconsciente.

Tus primeras frases marcarán la dirección correcta o la deriva de tu presentación, así que por qué no comenzar con algo que te es muy familiar como una historia personal.

No nos engañemos. A todos nos gustan las historias. Las buenas historias. Dependiendo el formato de presentación que esté realizando, suelo empezar contando mi historia personal de la experiencia vivida hace años cuando presenté mi tesina de fin de carrera. Esto me ayuda a conectar emocionalmente con mi audiencia, a la par que ayuda a aumentar tu credibilidad como persona y como profesional.

Por ello es importante antes de comenzar contando la historia, identificar su contenido y los diferentes contextos emocionales que incluye. Puedes comenzar preparando tu historia personal con 3 contextos emocionales.

Inicialmente puedes comenzar con la situación no deseada que te ha ocurrido (conflicto). Posteriormente puedes contextualizar los aprendizajes adquiridos (revelación). Y finalizar con la inspiración que deseas trasladar a tu audiencia al resolver el conflicto y obtener la situación deseada (desenlace).

Otra clave importante a la hora de generar credibilidad mediante la narración de tu historia personal, es la de identificar los contextos emocionales, y en estos la de identificar tu personaje en la historia para que puedas transmitir tu mensaje de forma convincente. Pero de esto ya hablaremos más adelante en otro post.

“No hay más que una excusa para que un presentador pida a su público que le preste atención: ha de ofrecer verdad o entretenimiento”

Dale Carnegie

Y ahora, por último, como siempre te propongo, haz lo siguiente: Cuando llegues a casa, siéntate relajado en un lugar agradable … Y utiliza tu libreta inspiradora que te servirá de progreso en este camino de evolución en la habilidad de hablar y presentar en público. Y sobre lo que hemos comentado, reflexiona y apunta en tu libreta inspiradora: ¿En que escenarios personales, sociales, profesionales, académicos, … podría utilizar estas estrategias y consejos prácticos que he descubierto hoy?

Te vuelvo a insistir que estos descubrimientos funcionan de verdad. Y que por esto han sido clave en mi negocio.

Espero que este post te haya resultado útil. Agradecería enormemente tus comentarios en el post.

También te recuerdo que, en la web, te puedes descargar una serie de recursos gratuitos que te aportarán alto valor.

Muchas gracias por estar aquí. Nos vemos en el próximo post.

Un fuerte abrazo

Fernando Rivero

 

 

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